Todo comienza cuando salgo de facultad que por lo general no es antes de las ocho, ya entrada la tardecita o en plena noche. Como siempre camino las pocas cuadras que me separan de la parada y, mientras escucho algo de música, espero la llegada del bendito colectivo que me llevará a casa.
Ahí viene. Le hago seña, dejo pasar primero a la señora, subo, pongo pausa, pago boleto [o equivalente], pongo play y en un golpe de vista busco un asiento que cumpla con ciertos requisitos Leer el resto de esta entrada »
Escrito por Facundo