[Basado en hechos reales]
En uno de esos fines de febrero entre que terminás de digerir exámenes y vacaciones, tomando mate a la sombra de un eucalipto de la plaza de esas que solo quedan en los barrios periféricos, no recuerdo cuál de
todos puso en la mesa la idea de ir en la semana santa al festival del río Olimar.
Pisando los veinte siempre es de las mejores ideas mochilear con la barra por algún festival del interior. Muy aventurero. Muy liberal. Deja de ser buena idea o cuando pasas los veinticinco o cuando volvés.
A principios de marzo, el número de los mochileros ascendía a ocho. A principios de abril descendía a dos:
Isabel y yo. La salida había sido pactada para el domingo 9 de abril en la mañana, pues el 8 era el cumpleaños de nachito y no podíamos faltar. Un COPSA hasta Pando y desde allí nos encomendábamos al poder del pulgar en la carretera o las ganas que tuviera Isabel de mostrar la pierna a los choferes que viajaban con rumbo nordeste.
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Escrito por Facundo