Hace algunos días fui a un boliche en la ciudad. Entré temprano para ahorrarme la entrada y fui directo a la barra. Pedí un whisky ‘on the rocks’ que intenté hacerlo durar todo el tiempo posible… la noche era joven. Cuando mi vaso quedó vacío pedí otro whisky y luego de este le solicité a la chica de la barra que me dejara a mano una cerveza y un nuevo vaso. Poco más de una hora había pasado desde que entré al local bailable.
Aún no había comenzado con el segundo sorbo de mi bebida cuando una chica rubia, de esbeltas curvas y suave menear de caderas se acerca a la barra y pide un trago de colores extraños. Mientras esperaba su trago, sin mediar palabra, tomó mi vaso de cerveza y se lo acabó de un tirón. Yo seguía inmóvil en mi taburete acodado en la barra, y sin siquiera mirarla y con actitud de ganador recargué el vaso y seguí bebiendo.
Escrito por Facundo