Hace muchos años antes de Cristo, dios que vivía sin preocuparse demasiado, llamó a Abraham y le dijo: – Si de verdad confías en mi traeme a tu hijo a donde siempre que le voy a enseñar poker.
Ya lo dijo Einstein, “Dios no juega a los dados, prefiere el poker”
El creador del universo y el pendejo jugaron toda la noche y como era de esperar lo desplumó. Años más tarde dios se arrepintió por su abuso e inventó la suerte de principiante.
1 Marzo, 2009 a las 12:31 pm |
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